ULTRAÍSMO

El Ultraísmo es un movimiento literario que surgió en España en 1918, con la declarada intención de enfrentarse al modernismo, que había dominado la poesía en lengua española del siglo XIX . Fue lanzado en las tertulias del Café Colonial de Madrid, presididas por Rafael Cansinos Assens. Entre otros, formaron parte del núcleo ultraísta Guillermo de Torre, Juan Larrea, Gerardo Diego, Pedro Garfias, Ernesto López-Parra y Lucía Sánchez Saornil.

Con una marcada influencia futurista en sus orígenes, fue a diferencia de éste, un movimiento literario y poético, aunque incorporó a sus publicaciones artistas plásticos de diferentes tendencias, con la característica común de ser vanguardistas. Sus órganos oficiales fueron la revista Grecia y Ultra, pero fueron afines a este movimiento otras como: Alfar , Reflector, Ronsel , Horizonte.

El Ultraísmo recoge elementos futuristas, aunque debe más al Cubismo de Apollinaire y añade algún eco -puramente técnico- del Dadaísmo, cuyo manifiesto aparece el mismo año y en la misma revista (<<Cervantes>>, 1919) que el primer Manifiesto ultraísta. El nombre de este movimiento indica la voluntad de ir <<más allá>> del Novecentismo imperante. Quería ser <<una ráfaga de aire puro que entra en una habitación soñolienta>>. En la línea del antisentimentalismo, de la deshumanización y de la supresión de la anécdota, incluye los temas maquinistas y deportivos del Futurismo. En la forma, rechaza lo ornamental y busca imágenes nuevas, metáforas de múltiples sugerencias. A ella se añaden innovaciones tipográficas a la manera de los Caligramas de Apollinaire.

El principal promotor del Ultraísmo fue Guillermo de Torre (1899-1971) que ilustró sus doctrinas con los poemas <<visuales>> del libro Hélices (1923). Fue autor también del libro Literaturas europeas de vanguardia (1925) y cofundador de La Gaceta literaria: todo ello hace de él uno de los máximos animadores del Vanguardismo español. (Más tarde, exiliado en Buenos Aires, realizará una interesante labor crítica y editorial). Él mismo declaró muerto el Ultraísmo en 1923. Fue, pues, una aventura efímera. Sin embargo, y pese a sus escasos logros, Dámaso Alonso ha dicho que <<del Ultraísmo hay que partir cuando se quiera hacer la historia de la poesía actual>>.

 

 

El Ultraísmo en Argentina

La llegada a Mallorca del argentino  Jorge Luis Borges a principios de la década del veinte y su amistad con Jacobo Sureda serían determinantes, no sólo para la incorporación del primero a la corriente ultraísta -que se formaliza con la publicación, en 1921, de un manifiesto suscrito por los dos mencionados, más Juan Alomar (hijo del inventor del término “futurismo”) y Fortunio Bonanova en la revista Baleares- sino para la posterior difusión de ella en Argentina, único país de hispanoamérica donde existió un grupo ultraísta formado por Borges, Oliverio Girondo, Francisco Luis Bernárdez, Eduardo González Lanuza, Norah Lange, etc; y revistas relacionadas formalmente al movimiento: la mural Prisma (1921-22) y Proa 1era época (1922-1923).
La característica diferenciante que tuvo el ultraísmo argentino del español fue que en el país sudamericano se le incorporaron dos elementos: el criollismo y la parodia.

TEXTOS ULTRAÍSTAS

Girándula de Guillermo de Torre

Reflector de Guillermo de Torre

Poemas ultraístas